La investigadora, educadora y trabajadora cultural selecciona tres objetos vinculados a su identidad y experiencia migratoria para nuestra vitrina digital.
Nayeli Zepeda comienza esta conversación diciendo que le resultó muy complicado el ejercicio de escoger tres objetos:
“Se me hizo muy difícil porque mi madre es muy desapegada de los objetos, somos muy de deshacernos de todo, no queremos tener cosas. Y el sentido que le damos a los objetos es muy diferente: pensamos más en la memoria y en la convivialidad fuera de lo objetual; así que me costó muchísimo trabajo hacer esta elección”.
Nayeli nos habla desde Seattle, ciudad en la que vive desde hace 15 años tras mudarse desde México. A pesar de su desapego por lo material, en su casa guarda un vestidito de cuando era niña: el primer objeto que eligió para su vitrina digital.
Forma parte de The Empathetic Museum, una iniciativa que aboga por la empatía como fuerza transformadora en las instituciones culturales en Estados Unidos. Hace hincapié en que pensar que la cultura está limitada a un espacio físico es un error:
“El trabajo cultural no está limitado a un centro ni a una institución, sucede también en la calle. En The Empathetic Museum tenemos una junta mensual para revisar el plan de trabajo, pero desde que entró Trump en la administración no estamos hablando de museos, sino de lo que acontece en nuestras ciudades, qué vamos a hacer, qué postura vamos a tomar, si será inspiración para el cambio o acción directa…”
Nayeli habla sobre lo que pasa en Estados Unidos:
“Lo que está haciendo Trump, básicamente, es eliminar todo lo que tenga que ver con distintas versiones de la historia. Limita el conocimiento sobre las diferentes experiencias alrededor de lo que sucede y, entonces, dígase coarta el cuestionamiento, la reflexión, la imaginación. Lo que está haciendo es erradicar todo lo que hable de diversidad, equidad, inclusión y accesibilidad. Todo lo que tenga que ver con las historias y las vidas de las personas negras, migrantes, latinas, la gente de las islas del Pacífico, Asia… entonces, la única historia que va a quedar es la de la supremacía blanca. Dentro de 15 años seguiremos viendo cómo afecta esto, cuando las infancias a las que les están cambiando los programas escolares tengan edad de votar.”.
Para ella, la cultura va más allá de los objetos, tiene que ver con la memoria, con las personas. El segundo elemento que eligió para su vitrina digital es un molcajete:
En México existe la expresión “Hasta trae el molcajete” o “Trae el molcajete colgado”. Cuando se le dice esto a alguien, significa que la persona lleva muchos accesorios en la vestimenta.
“Yo esto solo lo he escuchado dirigido hacia mujeres, nunca hacia hombres. También parte del trabajo cultural es repensar estas frases. Parece que si te dicen ‘hasta traes el molcajete’ puede darte risa o algo así, pero creo que hay que repensar eso: es una frase sexista y clasista. ¿Qué le estoy queriendo decir a una mujer con eso? Y, también, pensando en los estándares estéticos occidentales que nos imponemos”.
Desde The Empathetic Museum están tratando de repensar cómo acercar la importancia de la multiculturalidad y de las múltiples versiones de la historia que se quieren ocultar, más allá de las personas que ya son afines.
“Estamos intentando llegar a las personas que están en el medio, a quienes votaron por Trump pero están comenzando a dudar. Es muy difícil, pero intentamos, en vez de criticar, cuestionar o rechazar, abrazar en la duda”.
Nayeli cuenta que para ella fue muy difícil mudarse a Estados Unidos, pero que encontró consuelo en el libro ‘Borderlands. La Frontera’, de Gloria Anzaldúa y, precisamente, es el objeto que elige para completar su museo.
Nayeli explica que en Estados Unidos pensaban que no iba a suceder nunca lo que está pasando actualmente.
“Hay que hacer caso a las señales. El hecho de que ganara Trump una primera vez ya era una señal gigante. Pensar que la falta de libertad del otro no te va a afectar a ti es un gran error. Uno tiene que luchar por las libertades de los demás, porque son también las tuyas. Yo voy a luchar por otras personas, no solo por protegerme a mí, sino porque pienso que es lo justo, lo moral y lo ético. Si florecemos, es en comunidad”.
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