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Voces que trazan una cartografía emocional

Nuestra colección no se mide en objetos, sino en voces, emociones y recuerdos compartidos. Un museo vivo para reconocernos en las experiencias de quienes migraron, acogieron o regresaron. Donde lo que se conserva es lo humano. Para escuchar, para entender, para acoger.

 ¿Un museo sin objetos?

En 2022, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) redefinió el concepto de museo, destacando su papel como “una institución sin ánimo de lucro, permanente y al servicio de la sociedad, que investiga, colecciona, conserva, interpreta y exhibe el patrimonio material e inmaterial. Abiertos al público, accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad. Con la participación de las comunidades, los museos operan y comunican ética y profesionalmente, ofreciendo experiencias variadas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos.

En el Museo de la Migración de la RMPL, como proyecto digital, nos inspiramos en esta visión. No conservamos cosas: preservamos, permitimos interpretar y compartimos memorias.  

Nuestra colección está formada por voces, por fragmentos de relatos de vida que han cruzado las puertas de los museos de la Red Museística Provincial de Lugo a lo largo del tiempo, y por todas aquellas nuevas que encuentran ahora una puerta abierta en este museo virtual.

Voces que trazan una cartografía emocional de la migración

Migrar no es solo cambiar de lugar: es también romper con una parte de la vida para recomponerla en otro territorio, físico y emocional. Incluso cuando es voluntaria, la migración implica pérdidas, incertidumbres y un proceso profundo de transformación.

Este es un museo de la alteridad, de la empatía. No buscamos documentar datos ni fechas: queremos transmitir las emociones que acompañan a quien deja atrás lo conocido y empieza de nuevo. Inseguridad, desarraigo, precariedad, soledad, incomprensión… pero también esperanza por un futuro mejor.

Desde una mirada de museología social y con el foco puesto en el trabajo con las comunidades de nuestro entorno, nos interesa especialmente lo que ocurre tras la llegada o el retorno. En comprender cómo podemos participar en construir una sociedad de acogida mejor. 

Sin olvidar las heridas que dejan las causas en origen y, en algunos casos, los dramáticos viajes; cómo se reconstruye una vida lejos del hogar. Qué queda atrás. Qué se pierde y se necesita recomponer. Cada testimonio revela múltiples pérdidas: la familia, la lengua, la cultura, la seguridad, el sentido de pertenencia.

Estos relatos en primera persona buscan contribuir a la sensibilización social  sobre la importancia de acompañar, acoger y comprender lo que viven tantas personas con las que convivimos en sociedades cada vez más diversas. Nos invitan a escuchar y a reconocer lo que viven tantas personas con las que compartimos territorio. Porque ese dolor también fue el de nuestras abuelas y abuelos, el de muchas de nosotras; y sigue siendo el de quienes hoy migran del rural a la ciudad, de nuestro territorio a otros centros económicos de la península o al extranjero. 

Reconocerlo es el primer paso para desmontar la idea de “ellos” y “nosotros”, y construir un nosotros más amplio e integrador.

¿Qué es el duelo migratorio? 

El concepto de duelo migratorio, formulado por el psiquiatra Joséba Achotegui, nos ofrece un marco para comprender la dimensión emocional y universal de la migración.

Se refiere al proceso emocional que muchas personas atraviesan al dejar su lugar de origen para iniciar una nueva vida en otro entorno. Es un duelo múltiple y prolongado, que no es patológico por sí mismo, pero puede llegar a serlo si se complica o cronifica por falta de apoyo emocional, social o institucional.

Según Achotegui, este duelo implica siete grandes pérdidas:

  1. La pérdida de la familia y los vínculos afectivos
  2. La pérdida del idioma
  3. La pérdida de la cultura
  4. La pérdida de estatus social y laboral
  5. La pérdida de contacto con el grupo de pertenencia
  6. La pérdida de seguridad física y/o legal
  7. La pérdida de referentes o del sentido vital

Desde la RMPL trabajamos siempre a partir de tres preguntas clave:
🔎 ¿Qué pasa? 💡 ¿Qué podemos hacer? 🛠️ ¡Hagámoslo!

Reconocer estas pérdidas es fundamental para entender lo que viven muchas personas migrantes, pero también para identificar focos en los que podemos actuar como sociedad. El reto es claro: mejorar como comunidad de acogida capaz de acompañar y cuidar, de mitigar esas pérdidas desde la escucha y el reconocimiento.

Las hijas y nietos de la migración

La migración no solo marca a quienes parten. También deja huella en las siguientes generaciones. Muchas hijas y nietos de personas migrantes cargan con relatos heredados sobre su origen, su color de piel o su pertenencia. Aunque hayan nacido y crecido toda su vida en un territorio, se enfrentan a preguntas sobre su “verdadero hogar” o su “autenticidad”.

El racismo y la exclusión no afectan sólo a quienes llegan, sino también a quienes heredan una historia migrante en su identidad. Este museo también quiere recoger sus voces, sus vivencias y sus luchas por el reconocimiento.


Esta es una colección de voces.
Para escuchar, para entender, para acoger.

Colección

Nuestra colección no se mide en objetos, sino en voces, emociones y recuerdos compartidos. Un museo vivo para reconocernos en las experiencias de quienes migraron, acogieron o regresaron. Donde lo que se conserva es lo humano. Para escuchar, para entender, para acoger.