A veces las historias comienzan por pequeños sucesos que, en apariencia, no tienen gran trascendencia. Hasta que pasa el tiempo y resultan tener una importancia mayor.
Este es uno de esos casos: en 1931 y con una donación de 60.000 pesetas, don José María Montenegro y doña Manuela Goñi Maíste impulsan la creación de la escuela unitaria de San Cibrao.
El matrimonio, emigrado en Argentina, forma parte de los gallegos que -de manera particular o colectiva- financiaron desde América numerosas escuelas rurales en toda Galicia a principios del siglo XX.

La escuela de San Cibrao se construyó en un solar cedido por el Concello de Cervo, con patios, puertas y aulas separadas para niñas y niños, como era costumbre en aquel momento.
