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113+: cando as memorias toman forma de retrato

Todo comenzó con un dato. El padrón municipal de Lugo revelaba que en el municipio convivían personas de 113 nacionalidades diferentes. Pero detrás de esa cifra había mucho más que un registro administrativo: había historias de vida, recuerdos y afectos. De la voluntad de hacerlo visible nació 113+, un proyecto de fotografía artística desarrollado en el marco del programa Culturas en Diálogo de la Rede Museística Provincial de Lugo en colaboración con la Asociación Rioplatenses de Lugo.

La fotógrafa Evelin Ruiz Crego fue la encargada de dar forma a este proceso a través de una propuesta que situaba a las personas participantes en el centro de la creación. Más que retratar personas, el proyecto se construyó desde el diálogo. Cada participante fue invitado a escoger un objeto, una fotografía, un paisaje o cualquier otro elemento elegido para hablar de su experiencia migratoria. Esa imagen se proyectaba sobre su rostro para dar lugar a un retrato en el que memoria y presente convivían en una misma escena. «El objeto conecta con la persona», explica Evelin.

Ibrahima, de Senegal, escogió el león, emblema nacional de su país que representa el coraje, la fuerza y la lealtad del pueblo senegalés. Allí se encuentra el león de África occidental, una subespecie protegida que habita, principalmente, en el Parque Nacional de Niokolo-Koba.

Ese proceso convirtió cada sesión en un espacio de encuentro. Antes de disparar la cámara había una conversación: ¿por qué ese objeto?, ¿qué significaba?, ¿qué recuerdos activaba? Algunas personas llevaban fotografías familiares; otras, pequeñas piezas cotidianas o imágenes de lugares que seguían formando parte de su vida. «Lo que más me emociona es la gente que trae fotos de familiares, porque se ven con ellos reflejados en el rostro», recuerda Ruiz. La luz proyectada deja así de ser un recurso estético para convertirse en una herramienta capaz de superponer personas, memorias y vínculos en una misma imagen

En Costa Rica, el Viernes Santo capturan un caimán vivo, lo llevan a la plaza del pueblo y, al día siguiente, lo liberan. Ayla quiso proyectar sobre sí misma el ojo de este animal para «mostrar las imágenes que llevo en mi mente».

La fotógrafa reconoce que es difícil medir el impacto que la exposición puede tener en quienes la visitan, pero sí recuerda con claridad el momento en que las personas participantes descubrían el resultado final. «No saben lo que va a ser y, cuando se lo enseñas, notas cómo les cambia la cara». En ese gesto se condensa buena parte del sentido de 113+: construir retratos en los que cada persona pueda reconocerse a través de aquello que decidió compartir.

Migrar tamén é deixar atrás á xente que queres. Ás veces, sen saber se a volverás ver. Por iso, Dora escolliu retratar consigo un debuxo do seu fillo.

Ás 113 nacionalidades rexistradas nesta iniciativa, súmanse cada vez máis. Para visibilizar esta realidade, o Museo da Migración incorpora agora este proxecto ao seu espazo dixital co fin de favorecer a súa permanencia e abrir novas formas de acceso a unha proposta que continúa dialogando co presente. As fotografías poden seguir percorréndose hoxe como un arquivo vivo de memorias, experiencias e vínculos que falan da diversidade cultural de Lugo desde as historias das persoas que a fan posible.