El Museo de la Migración de la RMPL participó en el III Encuentro Iberoamericano de Museos Virtuales, una iniciativa que pone el foco en los museos que operan desde lo digital; un espacio en el que distintas experiencias permitieron compartir cómo los museos están revisando su manera de estar en el mundo y de relacionarse con las personas.
La intervención estuvo a cargo de Sergio Lago, quien presentó el Museo de la Migración como una iniciativa digital que se apoya en una forma de entender el museo que no se limita a la mera conservación.
“No entendemos el museo como un lugar donde solo se conservan objetos, sino como un espacio de encuentro, investigación, educación y participación”.
Desde esta mirada, el Museo de la Migración se sitúa en una forma de trabajo que entiende el conocimiento como algo que no se transmite en una única dirección, sino que se construye en las relaciones y en los procesos compartidos.
Una de las ideas que atravesó el encuentro fue la necesidad de repensar cómo hablamos de las migraciones desde las instituciones culturales. Así, se puso el foco en la necesidad de evitar hablar de los movimientos de personas como historias aisladas, sino de comprenderlos como fenómenos culturales inherentes al ser humano, que afectan a muchas dimensiones de la vida: las relaciones personales, los cambios de lugar, los afectos y las formas de construir el día a día en contextos distintos. No se trata de simplificar ni de homogeneizar realidades diversas, sino de aprender de la complejidad.
Como siempre recuerda Encarna Lago, gerente de la RMPL, el trabajo de la institución puede entenderse a través de dos metáforas: el microscopio y el telescopio.
El microscopio sitúa el foco en lo cercano, en lo cotidiano, en el territorio y en la escucha directa de las comunidades. El telescopio, por su parte, abre la mirada al mundo, al intercambio y al aprendizaje con otras experiencias.
Entre esas dos escalas se sitúa también el Museo de la Migración: un espacio que busca comprender lo que ocurre alrededor, aprender de otras prácticas y compartir lo que se va construyendo.
El encuentro sirvió también para conocer otras formas de trabajar desde la museología social y para seguir tejiendo redes con proyectos que exploran cómo los museos pueden ser espacios más abiertos, más conectados y más atentos al presente de las sociedades.

